10 CONSEJOS PARA TOMAR DECISIONES CERTERAS

10 CONSEJOS PARA TOMAR DECISIONES CERTERAS

Hay situaciones en las que solemos responder rápido y buscamos una solución deprisa porque nos ha funcionado en el pasado, porque tenemos los conocimientos necesarios o por pura intuición.
Sin embargo, otras veces nos cuesta más tomar una decisión porque intervienen varios aspectos o factores que no debemos obviar. Está claro que unas decisiones son más difíciles que otras.

En el libro Pensar rápido, pensar despacio de Daniel Kahneman se desgrana, desde el punto de vista de la psicología, el proceso por el cual tomamos unas decisiones concretas e incluso se proponen distintas técnicas para aprovechar los beneficios del pensamiento lento.

Nosotros, sin ánimo de comparar este artículo con esta obra maestra, te traemos unos sencillos trucos que podrás aplicar fácilmente para la toma de decisiones de tu negocio.

1. Estudia, lee y adquiere conocimientos.

Lo primero es ser humilde para reconocer que necesitas formarte. De hecho, no es casualidad que nombrásemos a uno de los autores más aclamados en este campo precisamente porque tenemos que escuchar y aprender de los demás.
La formación no tiene por qué ser reglada. Basta con consultar diferentes fuentes con el objetivo de adquirir ese know-how que necesitas para ser un gestor eficiente.

2. Piensa qué situaciones requieren de soluciones rápidas y cuáles no.

Como decíamos antes, no todas las decisiones son fáciles y no podemos reaccionar siempre con la misma soltura.
Pero lo que sí podemos hacer es catalogar las decisiones como estratégicas u operativas. Las primeras son más difíciles que las segundas y siempre requerirán más recursos o habilidades para manejarlas con cierto talante.

3. Intuición sí, pero tras hacer los deberes

Empecemos por las decisiones estratégicas. La propia palabra lo dice, cuando algo es estratégico significa que es importante. Y si algo es capital, entonces no lo podemos dejar en manos del azar.
Tener buen olfato para los negocios es una cualidad tan buena como poco frecuente. Por eso, observar para intuir aquello que puede acontecer está bien pero siempre es mejor considerar otros aspectos que quizá no estés teniendo en cuenta.

4. La primera impresión, no es la que cuenta.

Si en el punto anterior hablamos de no basarlo todo en la intuición, evitar prejuicios también es clave.
Somos humanos y tenemos sesgos. Esto es así y cuanto antes te des cuenta, antes podrás poner los medios necesarios para no dejarte influenciar por ellos.
Cuestionarlo todo o mirarlo con actitud crítica es fundamental para ser objetivo e imparcial.

5. Explora todas las alternativas e indicadores.

Este punto se desprende de los dos anteriores.
Por ejemplo, si analizas opiniones de tus clientes, podrás tomar mejores decisiones sobre aquello que se puede mejorar.
Encontrar una solución no es fácil, pero con datos es mucho más sencillo. Ya lo decía W. Edwards Deming, estadístico y teórico de la gestión: “sin datos, sólo eres otra persona más dando su opinión”.

6. Reflexiona y tómate tu tiempo.

Tomar una decisión justa, equilibrada y coherente requiere tiempo.
Las decisiones estratégicas deben seguir cierta lógica y deben estar muy bien fundamentadas. Es decir, tienen que estar sostenidas por los cimientos de la empresa, su propósito, su filosofía de trabajo y su visión o aspiraciones futuras.
La decisión correcta debe acercarte más al lugar en el que te gustaría estar mañana.

7. Sé flexible.

Lo que funcionó ayer, puede no funcionar hoy.
Debes conocer bien cada caso pues una misma situación puede ser diferente en función de las personas implicadas y sus necesidades o intereses.
No lo mires siempre con el mismo prisma. Mejor adáptate a los acontecimientos concretos, su contexto y su idiosincrasia.

8. Rodéate de los mejores.

Tener diferentes puntos de vista y contar con el apoyo de personas que saben más que tú en un campo muy concreto, será de gran provecho.
Busca feedback de tu equipo, tus colaboradores externos, asesores, alianzas… Escuchar otros relatos o formas de ver las cosas, hará que finalmente tengas una foto más completa y enriquecedora de la realidad para tomar las mejores decisiones.

9. Deja por escrito procesos, procedimientos e instrucciones de trabajo.

Y no debemos olvidar las decisiones operativas o más cotidianas pues, aunque son más fáciles de abordar, también requieren atención.
Nuestro día a día es fácilmente predecible. Es decir, podemos saber por adelantado cómo van a reaccionar nuestros clientes ante una determinada promoción o qué parte del proceso puede dar pie a error o cómo solucionar las posibles quejas e incidencias que se vayan presentando.
Ya conoces tu negocio y sabes cómo funciona. Y por ese motivo, estas situaciones necesitan decisiones ágiles y rápidas porque el cliente espera respuesta o una solución a su problema lo antes posible.
De ahí la importancia de establecer una serie de normas de actuación ante determinadas situaciones. Sería algo como “si pasa esto, lo soluciono así” o “si un cliente muestra su descontento, actuaré de la siguiente manera”.

10. Comunícaselo a tu equipo de trabajo.

Con el objetivo de que tu equipo sea resolutivo, debes trasmitirles esos procedimientos e instrucciones de trabajo y otorgarles autoridad y autonomía. Solo así serán independientes y podrán tomar ellos mismos estas decisiones cotidianas.
Permite que aparezca el error para que no tengan miedo de asumir responsabilidades y da ejemplo. Si recurren a ti, intenta que lleguen ellos solos a la solución, así cogerán el hábito de tomar la decisión por sí mismos.

¿Lo ves? Pensar rápido, pensar despacio… o ambos.

No obstante, si con todos estos pasos aún no te sientes cómodo, una mirada introspectiva puede ser la clave para detectar bloqueos y liberar tus capacidades.

¡Tú decides!

10 VENTAJAS RELACIONADAS CON LA OPTIMIZACIÓN DE PROCESOS

10 VENTAJAS RELACIONADAS CON LA OPTIMIZACIÓN DE PROCESOS

A veces no nos damos cuenta, pero hacer ciertas tareas de una determinada manera acarrea una pérdida de tiempo descomunal, lo que conlleva que nuestros clientes tengan que esperar más durante el proceso de venta y eso a su vez hace que se formen colas o esperas innecesarias.

Además, esa pérdida de tiempo también influye negativamente en ti como gestor pues ese tiempo tan valioso dejas de emplearlo en otras tareas que harían crecer tu negocio.

Y, por supuesto, también repercute en tus beneficios. Todo está conectado. Si los clientes tienen que esperar demasiado, se sentirán insatisfechos y preferirán irse a la competencia y, por tanto, a largo plazo repercutirá en los resultados.
Aunque seamos un negocio pequeño, nuestros clientes lo notan. Saben que algo no funciona cuando compran en tu establecimiento y tarde o temprano dejarán de consumir tus productos o servicios.
Por eso es tan importante optimizar aquellos procesos que te ayudan a realizar el trabajo de manera más eficiente.

¿Cómo sé si tengo que mejorar algo internamente?

Observando qué ocurre en tu negocio. Tener una mentalidad analítica y orientada a la mejora continua, te ayudará en el camino.

Hay indicadores que te dirán cuándo invertir en la optimización de procesos. Por ejemplo:

Si para realizar una gestión sencilla (como entregarle una factura al cliente), éste tiene que esperar demasiado, puede ser debido a que es demasiado enrevesada o poco ágil.

Si el cliente tiene que esperar demasiado para ser atendido, puede significar que no está bien dimensionada la carga de trabajo por empleado o que la empresa está justa de personal.

Si recibes muchas llamadas de clientes que te preguntan siempre lo mismo, puede indicar que debes detallar más la información que aparece en tu web o poner un bloque de preguntas frecuentes.

Si los clientes se quejan continuamente, esto nos puede indicar que la empresa no está orientada al cliente, es inflexible ante sus peticiones o no se adapta a sus necesidades.

Como ves, si analizas tu negocio con el objetivo de mejorar aquello que está mal o aquello que se puede optimizar, surgirán nuevas formas de hacer las cosas o encontrarás una manera más ágil, amena y óptima para todos.

¿De qué ventajas disfrutaremos al optimizar nuestros procesos internos?

Recogeremos en función de lo que sembremos pues toda apuesta por ganar en tiempo y por mejorar la experiencia de nuestros clientes (externos e internos), dará los frutos deseados.

  1. Huir del caos y perseguir el orden
  2. Pensar en el largo plazo.
  3. Reducir el plazo de entrega de tus productos.
  4. Escalar tu negocio y crecer
  5. EReducir costes por error humano
  6. Mejorar el ambiente de trabajo
  7. Reducir la rotación de personal
  8. Captar más clientes
  9. Conectar mejor con mis actuales clientes y fidelizarles
  10. Ofrecer valor de manera diferente

 

1. Huir del caos y perseguir el orden.

Cuanto más abierto sea el proceso, mayor cabida para el desorden. Es decir, cuantas más personas intervengan en realizar una misma terea, mayor es la probabilidad de que surjan incidencias. Por eso es tan importante evitar que todos hagan de todo.

De hecho, éste es uno de los mayores errores que observamos en las pymes: su tendencia a la multitarea. Es decir, se busca personal polivalente, que sepa hacer de todo, que sea excelente tanto para ventas como para operaciones. Y esto, no sólo es muy difícil de conseguir, sino que además es totalmente ineficiente.
En lugar de eso, busca personal que cubra un hueco específico en tu empresa y déjale trabajar en un grupo de tareas concretas. Así conseguirá dominarlas para hacerlas más rápido y ganará en tiempo.

2. Pensar en el largo plazo.

Este punto está directamente conectado con el anterior pues cuando dominas tu trabajo y lo haces en menos tiempo, puedes absorber más carga de trabajo o invertir ese tiempo en desarrollar aún más esa área funcional en la que te has especializado.

Esto se traduce en que puedes invertir ese tiempo que has ganado en otras tareas que te hagan crecer o fijar objetivos que tengan que ver con el largo plazo.

No debes dejar que el corto plazo consuma todo tu tiempo. Al contrario. Debemos buscar un equilibrio entre las tareas más urgentes o cotidianas del negocio y todo aquello que queramos conseguir para el mañana o dónde queramos estar de aquí a unos años.

3.Reducir el plazo de entrega de tus productos.

Supongamos que no les pides una señal a tus clientes cuando te compran un producto de encargo. Y, cuando lo recibes de tu proveedor, has observado que pasan semanas desde que avisas al cliente hasta que finalmente viene a recogerlo.
Pero… ¿y si pidieras una señal de la mitad del importe justo en el momento en el que el cliente hace el pedido? Así es más probable que quiera recoger su producto cuanto antes. Habiendo dejado una señal, estará más comprometido con la recogida y reducirás considerablemente el tiempo en recibir el ingreso por la venta.

4. Reducir costes por error humano.

Tener un ERP evitará que hagas las tareas manualmente y también facilitará cualquier gestión con el cliente y todas tus tareas administrativas. Las existencias, tu contabilidad o los pedidos al proveedor… todo estará mejor controlado.
Podrás sacar estadísticas de ventas que te dirán, por ejemplo, qué producto vendes más, quién de tus colaboradores es el mejor vendedor, qué unidades tienes que reponer…

Y, en definitiva, estarás usando un sistema que te permite ser más inteligente y tomar mejores decisiones. Por ejemplo, saber cuál es tu Core Business para centrarte en aquellos productos que más valor aportan a la empresa.

5. Reducir costes por error humano.

Cuantas más manos aparezcan en el proceso de venta, más equivocaciones habrá.

Esto se corrige cuando eliminamos intermediaros. Por ejemplo, si el cliente compra algún producto de manera online, evitamos el contacto humano y reducimos la posibilidad de error.

Además, invertir en la digitalización de un proceso, te puede ayudar a desatascar un área funcional de tu empresa, un proceso o incluso una tarea concreta para hacerla menos enrevesada y más directa.

6. Mejorar el ambiente de trabajo.

Cuando observas empresas en las que se respira una atmósfera de coordinación, no hay gritos, surge el compañerismo de manera espontánea, hay comunicación en el equipo, no hay estrés… Son señales que te están diciendo que vas por el buen camino.

Y cuando esto ocurre, entonces fluyen las ideas para mejorar, hay confianza, hay diversión y, en definitiva, es como estar en casa. Te encuentras cómodo como trabajador para aportar todo tu conocimiento y saber hacer para que la empresa crezca. De ahí la importancia de que tú, como líder, fomentes este espíritu colaborativo dentro de tu empresa.

7. Reducir la rotación de personal.

Del punto anterior se desprende el compromiso y la motivación que todo trabajador adquiere cuando está a gusto en una empresa. Sólo así conseguiremos reducir la probabilidad de que nuestros trabajadores se vayan.

Has empleado muchos recursos para contratarles y formarles y no te puedes permitir el lujo de que todo ese talento te abandone. Al contrario. Apuesta por fidelizarles con el objetivo de que no tengan razones para marcharse.

8. Captar más clientes.

Toda gestión eficiente se traduce en más ventas porque los clientes satisfechos hablan de ti y recomiendan tus productos a familiares, conocidos, amigos o incluso desconocidos si dejan una buena reseña de tu empresa en Google.
Cuando algo funciona se nota, por eso tus clientes y empleados serán los mejores embajadores de tu empresa y te ayudarán a aumentar tu clientela habitual.

9. Conectar mejor con mis actuales clientes y fidelizarles.

Todo lo anterior conlleva que disminuyan las devoluciones, los tiempos de espera, las colas y en definitiva la pérdida progresiva de clientes que prefieren irse con la competencia.

Pon el foco en el cliente, en adaptarte a sus necesidades, en ofrecerle valor con tus productos, en hacerle la vida más fácil, en agradarle por encima de todo, en hacer que viva una grata experiencia… Así, el cliente te devolverá el favor comprándote a ti.

10. Ofrecer valor de manera diferente.

Como ves, llevar una gestión eficiente te permitirá eliminar todos esos costes ocultos, como decíamos… costes de oportunidad, de pérdida de clientes, de devolución del producto, de rotación de personal, costes por error humano, etc.

En definitiva, tener una actitud de mejora continua hará que siempre estés buscando la mejor forma de optimizar tu propio beneficio, de involucrar a tus trabajadores con la buena marcha del negocio y de ofrecer valor a tus clientes.

 

Y tú, ¿te dejas llevar por la inercia de tu negocio o prefieres optimizarlo?

10 CONSEJOS PARA GESTIONAR MEJOR TU TIEMPO

10 CONSEJOS PARA GESTIONAR MEJOR TU TIEMPO

Si eres una persona inquieta seguro que intentas abarcar una carga de trabajo mayor en tu empresa o buscas otro trabajo complementario durante los fines de semana. O igual trabajas a jornada completa y además tienes ciertas aficiones que desarrollas en tu tiempo de ocio.
Sin embargo, a veces sientes estrés porque todo lo que quieres hacer te consume y te produce cansancio.
Porque… ¡la cosa no termina ahí! Desempeñar los quehaceres diarios y rutinarios en casa también requieren tu tiempo.
O puede que no tengas estas inquietudes, pero tampoco llegas a todo y no sabes por qué.
Bien pues, en este artículo te daremos algunos tips para ayudarte a salir de ese hoyo que cada vez se va haciendo más y más grande..

  1. Estructurar las tareas por objetivos diarios, semanales o mensuales.
  2. Priorizar siempre. 
  3. Reservar el hueco en la agenda.
  4. Ponerte un horario cerrado y organizar tu tiempo.
  5. Evitar distracciones, ruidos e interrupciones. 
  6. Ser proactivo para adelantarte a los acontecimientos. 
  7. No procrastinar. 
  8. Especializarte en un área concreta para evitar la multitarea.
  9. Invertir en la capacitación y formación de tu equipo.
  10. Delegar, delegar y delegar.

 

1. Estructurar las tareas por objetivos diarios, semanales o mensuales..

Ponerte metas es lo primero que tienes que hacer para empezar a gestionar mejor tu tiempo. Y es que, no es lo mismo tener una tarea que tener un objetivo.
Imagina que tu objetivo de hoy es hacer tres encargos, el objetivo al finalizar la semana es preparar una reunión con tu superior y la meta a conseguir a final de mes es salir de viaje.
Y de estos objetivos saldrían cada una de las tareas o acciones que te acercan a conseguir esas metas.

2. Priorizar siempre.

Esto es, hacer primero lo que tiene una fecha de entrega más temprana. Imagina que para cumplir tu objetivo semanal (que era… preparar una reunión con tu superior) tienes que hacer varias tareas, por ejemplo, preparar tu argumentación sobre los temas que quieres trasmitirle, sacar informes de ventas y reservar una sala o espacio para poder reuniros.
Bien pues, piensa si alguna de esas tareas es bloqueante y esas son las que debes hacer primero. En este caso sería conseguir un espacio para reuniros, pues probablemente si no es posible por falta de disponibilidad, te verás obligado a mirar otras opciones para poder hacer la reunión o incluso posponerla.

 

3. Reservar el hueco en la agenda.

El hecho de escribir las tareas nos ayuda no sólo a recordar fácilmente aquellas cosas que queremos hacer, sino que además parece que nos comprometemos más con ellas.
Parece una tontería, pero no lo es.
Además, si por ejemplo te has propuesto hacer 4 tareas en un mismo día, tenerlas agendadas te permitiría asignarle a cada una el tiempo necesario para que esté terminada antes de que finalice la jornada.

 

4. Ponerte un horario cerrado y organizar tu tiempo.

El trabajo siempre va a estar ahí. O, en otras palabras, por mucho que hoy trabajes 12 horas, mañana vas a seguir teniendo cosas que hacer. Asumir esto es fundamental para organizar tu tiempo, pues tendrás que abrirle un hueco también a tu vida personal.
Descansar, hacer ejercicio, reunirte con tus amigos o dedicarle tiempo a tus hobbies, te enriquecerá a nivel personal y ese bienestar lo trasladarás al ámbito profesional y, en definitiva, harás mejor tu trabajo.
Por este motivo no es aconsejable trabajar tantas horas seguidas. Más bien al contrario, pues así conseguiremos el equilibrio perfecto entre vida personal y laboral.

 

5. Evitar distracciones, ruidos e interrupciones.

El tiempo es un recurso muy limitado. Cómo lo aproveches, definirá la trayectoria de tu negocio.
Trabajar en silencio, sin música e intentando no interactuar en exceso con tus compañeros es fundamental para ser más productivo porque estarás más concentrado y orientado a terminar esas tareas que te harán estar más cerca de tus objetivos.

 

6. Ser proactivo para adelantarte a los acontecimientos.

No lo dejes todo para el último momento, es mejor planificar previamente aquellas tareas que sabes o intuyes que pueden ocurrir.
Por ejemplo, si sabes que hoy a las 21h tienes que hacer el arqueo de caja para cerrar la tienda, no empieces la tarea 5 minutos antes del cierre. Déjalo preparado antes por si surge algún imprevisto, ya que puede entrar un cliente en la tienda a última hora que exija tu atención y por tanto esa tarea se vería afectada retrasando la hora de cierre.

 

7. No procrastinar. .

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. A veces pensamos que tenemos tiempo de sobra y nos permitimos el lujo de posponer aquello que no es urgente.
Y claro… así las cosas se quedan sin hacer pues igual mañana acontece algo que no esperabas.
Si tienes tiempo hoy, es mejor realizar la tarea, aunque la fecha prevista para hacerla sea la semana que viene. Así consigues tacharla de la lista y tener un margen para posibles imprevistos de la semana próxima.

 

8. Especializarte en un área concreta para evitar la multitarea.

Cuando hacemos de todo, podemos tener la falsa creencia de que somos importantes, nos sentimos imprescindibles en nuestro puesto de trabajo e incluso parece que controlamos varios frentes o áreas de negocio.
Pero nada más lejos de la realidad.
Cuando abarcamos demasiado, el trabajo se dispersa. Sin embargo, cuando hacemos siempre un mismo grupo de tareas, llegamos a dominarlas, lo que conlleva que las hagamos más rápido. Es lo que se conoce como “la curva de experiencia” pues tu productividad aumenta de manera exponencial.
Y, además, el tiempo que ganas, lo puedes invertir en otras tareas o desarrollar aún más (investigar mejoras o nuevas oportunidades) el área funcional en la que te has especializado.

9. Invertir en la capacitación y formación de tu equipo.

Si las personas a tu cargo no saben lo que tienen que hacer, te verás obligado a estar constantemente pendiente de la calidad de su trabajo, explicando sobre la marcha las instrucciones de cada tarea y corrigiendo lo que han hecho mal. Y esto, como puedes imaginar, estará consumiendo todo tu tiempo.
Por no hablar de que así lo único que conseguirás es desaprovechar el potencial de tu equipo, su conocimiento, su esfuerzo y, por tanto, el rendimiento de la empresa será más que mejorable.
Mejor, piensa en la formación continua como una inversión que os enriquecerá a todos y hará crecer tu negocio.

10. Delegar, delegar y delegar.

Hacer las cosas tú mismo acarrea un coste de oportunidad brutal porque dejas de atender otras áreas clave de la empresa.
No puedes seguir siendo la persona que lo hace todo. Debes otorgar autoridad y autonomía para empoderar a tu equipo y que sea autosuficiente.
Márcales los objetivos y déjales espacio para ejecutar las tareas a su manera. Porque puede haber varios caminos para llegar a un mismo destino.
Si es necesario, aplica técnicas de coaching para que resuelvan ellos mismos las incidencias. Por ejemplo, hacer preguntas sobre situaciones pasadas a las que ya se ha enfrentado para que la persona reflexione sobre el problema y encuentre él mismo la solución.

Aplicando estos consejos, ¡obtendrás mejores resultados!

¿Nos lo cuentas?

¿CUÁL ES EL MOMENTO IDEAL PARA EMPRENDER?

¿CUÁL ES EL MOMENTO IDEAL PARA EMPRENDER?

Ojalá tuviéramos una bola de cristal que vaticinase nuestro futuro, que nos dijera si nos va a ir bien trabajando por cuenta propia o cuándo lanzarnos a la aventura del emprendimiento.
Está claro que no poseemos la capacidad de hacer magia, pero lo que sí tenemos son datos e indicadores que pueden minimizar la incertidumbre.

Según un estudio (1) publicado por Harvard Business Review, la edad promedio de un fundador exitoso es de 45 años.

En el caso de España y según el último informe (2) GEM, muestran una población implicada en el proceso emprendedor mayoritariamente con estudios universitarios o de postgrado (55,3%) y la edad media a la que emprendemos los españoles se sitúa en los 42 años.

Como ves, aunque puede parecer que la mayoría de los emprendedores son jóvenes, no es así y además los más exitosos fundaron sus empresas tras superar la barrera de los 40.

¿Por qué? ¿Qué ventajas obtienen las personas que deciden emprender más tarde?

Viendo estos datos y sabiendo que la mitad (3) de las empresas españolas no duran ni 5 años en marcha, la observación y la prudencia son nuestros mejores aliados. Y es que, estos emprendedores cuadragenarios pueden reunir las virtudes y méritos que han acumulado a lo largo de toda su vida:

  • Han adquirido experiencia trabajando primero por cuenta ajena, contactos profesionales y vivencias que pueden aplicar ahora en su propia empresa.
  • Han tenido tiempo para formarse, observar buenas prácticas de un modelo de negocio determinado o ganar un conocimiento más profundo de un sector concreto.
  • Han podido ahorrar, así que ahora gozan de mayor libertad financiera gracias a que usan su propio dinero para invertirlo en el proyecto sin necesidad de endeudarse.

    Sin duda, grandes ventajas que no debemos pasar por alto.

¿Qué aspectos facilitan el emprendimiento?

Vale. Ahora imagina que cumples todos los requisitos anteriores y que, además, ya tienes los deberes hechos. Es decir, tienes una idea de negocio, has analizado el entorno, sabes cuál es tu propuesta de valor, los beneficios que obtendrán tus futuros clientes, tienes un plan de negocio y la idea es viable.

Entonces, ¿qué te falta para dar el paso? Quizá estos refuerzos potencien aún más tu confianza:

Financiación: ser autosuficiente es lo más cómodo pues te permite salir adelante con recursos propios. Pero también existe la posibilidad de contactar con posibles inversores que podrán cederte recursos económicos y humanos, ambos de gran utilidad para el desarrollo del negocio.
Referentes: tener un amigo, familiar o conocido que ha emprendido con éxito. Cada persona y negocio es un mundo, pero tener a alguien cerca hace que sientas que tú también puedes intentarlo.
Entorno: tener un socio o rodearte de personas que tengan tu misma actitud y pasión por el proyecto. Por ejemplo, una universidad que reúna personas con esas mismas inquietudes o incluso (más adelante) contratar futuros trabajadores que estén alineados con los valores de la empresa.
Mentores: alguien que te guíe en el camino o asesores externos que te ayuden a dar los pasos adecuados.

Como ves, el emprendimiento no debe significar lanzarse a la piscina a lo loco. Tiene más garantías de éxito si aprendemos primero, investigamos y buscamos las relaciones adecuadas.

 

Y tú, ¿tienes más de 40 y has sentido la llamada del emprendimiento?

—-
1.- Harvard Business Review, julio 2018. Recurso electrónico: https://hbr.org/2018/07/research-the-average-age-of-a-successful-startup-founder-is-45.
2.- Global Entrepreneurship Monitor. Informe GEM España 2020-2021.
3.- 20 minutos, julio de 2020: España sin dinamismo empresarial. La mitad de las nuevas empresas no sobreviven 5 años. Recurso electrónico: https://www.20minutos.es/noticia/4322341/0/espana-sin-dinamismo-empresarial-la-mitad-de-las-nuevas-empresas-no-sobreviven-5-anos/

10 FORMAS DE SORTEAR LOS ALTIBAJOS Y CONQUISTAR LA RESILIENCIA

10 FORMAS DE SORTEAR LOS ALTIBAJOS Y CONQUISTAR LA RESILIENCIA

Todos hemos vivido momentos adversos en nuestra vida profesional. Que te denieguen la financiación que necesitas para sacar adelante tu negocio, alguien tóxico en tu equipo de colaboradores, esa inversión en la nueva línea de negocio que no ha dado sus frutos…

Lo cierto es que no estamos preparados para enfrentarnos a estos reveses porque nadie nos ha enseñado. Y claro, luego la vida te pega un bofetón y no sabes cómo reaccionar.

Pues bien, aquí mencionamos algunas recomendaciones con el objetivo de que te adaptes a estas situaciones imprevistas y recuperes tu estado inicial lo antes posible.
No obstante, sabemos que no hay fórmulas mágicas y que cada persona o contexto es un mundo, pero merece la pena trasladarte nuestra propia experiencia.

1- Permite que aparezca el duelo.

Cuando ocurra, debes desahogarte. Bien llorando, escribiéndolo, con meditación o contándole el incidente a alguien de tu entorno. Elige la forma que más te guste para liberarlo, pero es importante no guardarlo dentro.
De lo contrario, ese dolor permanecerá internamente de alguna forma y te será más difícil superarlo después.
De hecho, hay personas que aparentemente se muestran impasibles inicialmente para luego, al cabo de meses, aparecer completamente destrozadas o incluso deprimidas.

2- Busca personas que te muestren su apoyo.

Mantener un diálogo interior contigo mismo, muchas veces es más que suficiente. Pero, otras veces no es tan sencillo y ahí es donde debes refugiarte en el apoyo que puedan darte terceras personas.
Busca alguien que sepa escuchar, sienta tu dolor como si fuera suyo y te acompañe en tu lucha.

3- Asume que se trata de algo temporal.

Es lo que tienen los baches. Ahora estas abajo, pero saldrás y mañana volverás a estar arriba. Es sólo cuestión de tiempo.
Los obstáculos siempre se muestran de manera ocasional. Por tanto, tus emociones tampoco van a durar para siempre.

4- Pon las cosas en perspectiva.

Puedes pensar que ha sido un golpe muy duro e injusto, pero también puedes sentir que no es para tanto.
Esa es la actitud. Busca una visión panorámica con el objetivo de relativizar las cosas pues lo que hoy te parece descomunal, posteriormente te resultará accidental.

5- Interioriza la información.

Ok. Ha pasado algo que no te esperabas y que no puedes modificar. Acéptalo cuanto antes. No sirve de nada darle más vueltas porque la realidad no va a cambiar.
No dormir por las noches pensando en lo ocurrido o castigarte una y otra vez, no hará que la situación se reajuste a tu gusto.
Céntrate en buscar una solución y no en el problema.

6- Analiza la situación.

Intenta valorar por qué ha ocurrido. Igual es un factor externo que no puedes controlar y entonces no podrás hacer nada para la próxima vez que ocurra.
Pero, quizá sí tenga que ver contigo y la próxima vez puedas hacer algo de manera diferente para que el desenlace sea distinto.

7- Desarrolla tus habilidades.

Tras el análisis que acabas de hacer, ya has detectado las áreas de mejora que necesitas.
Quizá requieras formación específica para dominar un aspecto concreto de tu negocio.
O igual llevas 10 años negociando con inversores sin éxito y crees que ha llegado el momento de optimizar tus dotes de comunicación para captar esa financiación que buscas.
O tal vez quieras reducir esa rotación tan alta que tienes de personal y te plantees fidelizar a tus empleados poniendo en marcha estrategias para mejorar el clima laboral o mejorando tus propias dotes de liderazgo.

8- Ten en cuenta que saldrás fortalecido.

La vida está llena de altibajos. Tómalos como una oportunidad para aprender pues todo lo vivido es parte del proceso para convertirte en una persona más sabia.
Aunque duela al principio, después serás una persona más dinámica porque sabrás cómo enfrentarte con éxito a la misma situación si volviese a surgir en el futuro.

9- Sé optimista.

Las personas que tienen esta actitud son capaces de olvidarse de sus miedos y su pasado para orientar su camino hacia el futuro con valentía.
Y actúan así porque realmente creen que les pasarán cosas buenas. Dan pasos firmes hacia delante porque visualizan el lado efectivo de la vida, pues si se centrasen en lo negativo, entonces se quedarían paralizados y su negocio no avanzaría.
Por tanto, ser positivo es fundamental para salir de cualquier bache y para liderar un negocio que quiera estar en constante crecimiento.

10- Pasa página lo antes posible.

La clave aquí está en no guardar rencor para dejarlo ir cuanto antes. Si te guardas ese resentimiento, querrás buscar venganza, rebelarte contra el sistema o enfrentarte a las personas que te lo han hecho pasar mal.
Y todo eso hará que te pierdas otras cosas e inviertas energía en el sitio equivocado en lugar de poner todo tu esfuerzo en el negocio.
Mejor pasa página, busca tu siguiente objetivo y centrarte en él.
Esta capacidad para volver a tu estado inicial cuanto antes tras un episodio adverso, es una habilidad muy demandada en el ámbito profesional y totalmente necesaria en entornos tan inciertos como los de una startup, pequeño comercio o pyme que quiera crecer.

Hay una frase que define la resiliencia en pocas palabras:

Si la vida te da limones… ¡Exprímelos!